05 diciembre 2016

De Munnar a Madurai. Ceremonia Aarti en el Templo Meenaskshi.


Tres integrantes del grupo han madrugado para hacer un pequeño recorrido por las montañas que rodean el hotel Deshadan Mountain Resort, acompañados por un empleado del mismo que hace el papel de guía. Según relatan a su vuelta estamos en pleno territorio de elefantes y a pesar de que no se han topado con ninguno, los excrementos abundaban por la zona.
El guía les ha comentado que es una ruta muy frecuentada por los elefantes y que en ocasiones éstos se dejan ver por los alrededores del hotel. Las vistas al valle repleto de plantaciones de té, espectaculares.





A su regreso desayunamos todos juntos antes de partir a nuestro próximo destino: Madurai.
Previamente nos acercamos a recepción para pagar las cenas de las dos noches ( 70€, 7 personas ) y volver a cumplir con el obligado trámite de sacarnos fotos y videos con ellos. Lo cierto es que el personal ha sido sumamente agradable y colaborador con nosotros.






Tras despedirnos de todos efusivamente, montamos en la furgoneta para salvar los 160 kms que nos separan de Madurai. Una vez más comprobamos lo poco que tiene que ver recorrer estas distancias en Europa con hacerlo en India.




La carretera nos regala preciosas vistas a los campos de té y a las mujeres que se afanan en recolectar los mejores brotes de las apreciadas plantas. Durante muchos kilómetros
el paisaje nos mantiene absortos pero a la vez, el viaje se convierte en un continuo subir y bajar puertos a través de estrechas carreteras, algo  que ralentiza el viaje de manera importante.
Hacemos pocas paradas, una para ver cómo las recolectoras de té trabajan en el campo, otra en un hotel para ir a los servicios tras atravesar la cadena montañosa y otra bajando el último puerto cuando unos atrevidos macacos aparecieron al borde de la carretera. Kisen nos ordenó cerrar todas las ventanillas porque aseguraba que estos monos eran peligrosos. Acostumbrados a recibir comida de los turistas, éstos se mostraban agresivos si no conseguían sus propósitos. Nunca me cansaré de decir que NUNCA se debe dar de comer a los animales salvajes. 







Por fin descendimos el último puerto y llegamos a la extensa llanura donde se encontraba la frontera con el estado de Tamil Nadu. Tuvimos que pasar varios controles y parar en uno de ellos para pagar el permiso que nos permitía la estancia durante los próximos días en Madurai; al menos eso fue lo que nos aseguró nuestro guía Kisen.
Cuando bajamos por primera vez de la furgoneta, una vez en la llanura, fuimos conscientes del cambio de temperatura que íbamos a sufrir durante las próximas horas. El calor era sofocante.

Al llegar al hotel Star Residence, nos recibieron con unas toallitas humedecidas para refrescarnos. Hicimos el papeleo oportuno y subimos a nuestras habitaciones.
Eran alrededor de las 16,30 y quedamos para salir a dar una vuelta media hora después pero una inmensa tromba de agua consiguió que cambiáramos de planes. Teníamos pensado salir a comer algo en algún puesto callejero pero acabamos comiendo en el restaurante del hotel unos sandwichs, un poco de arroz y algún plato local.


Tras la comida y una vez que paró de llover, decidimos salir a dar una vuelta por los alrededores adentrándonos por callejuelas oscuras donde los locales nos miraban sorprendidos pero siempre con una enorme sonrisa en su rostro. Seguramente en otro país no nos hubiéramos atrevido a adentrarnos en esos callejones pero allí, sus caras de hospitalidad no nos hacían temer ningún peligro.

A las 20 horas nos reunimos todos en el hotel para salir rumbo al Templo de Meenaskshi para asistir a la Ceremonia Aarti que se celebra todas las noches a las 9.
Al llegar al parking cercano al templo, Kisen nos presenta a un guía que nos puede enseñar el templo, indicarnos los mejores sitios para ver la ceremonia nocturna y explicarnos las curiosidades del lugar. 

Finalmente acabamos contratándolo para hoy y mañana por una cantidad a convenir por nosotros cuando acabe sus servicios.
Nos acompaña hasta el templo en cuya entrada nos tenemos que descalzar y entregar nuestro calzado para que nos lo guarden hasta nuestra salida.
La situación no es muy agradable ya que tras las últimas lluvias, la zona está llena de charcos y barro y andar descalzo no resulta muy placentero.

Una vez en el interior, nos explica algunas curiosidades del templo y nos avisa de que cuando oigamos una determinada señal ( una campana que resuena en todo el templo ), acudamos al punto acordado porque la comitiva de la ceremonia saldrá por allí.
Así lo hacemos para ver cómo trasladan a Shiva al dormitorio de su esposa Parvati.
La música, el humo, los cánticos, las flores y una multitud enardecida se hacen dueños del lugar hasta que finalmente entran de nuevo al templo, cuya entrada está reservada a los hinduístas, y todo acaba.
Sólo hay un grupo de turistas aparte de nosotros pero el guía nos asegura que en verano y durante los primeros meses del año, el templo se encuentra atiborrado de extranjeros.
Sólo permiten utilizar los móviles para sacar fotos y grabar videos motivo por el cual mis fotografías y videos dejan mucho que desear. Mi móvil "made in China" no destaca por la calidad de su cámara.








 










Durante los 30 minutos aproximados que dura la ceremonia, el ambiente queda impregnado con el aroma a incienso, sándalo y al humo de la cera de las numerosas velas que inundan la atmósfera.
Unos sacerdotes trasladan a Shiva en
una especie de urna atravesada por una barra que les sirve para transportarla hasta el dormitorio de su esposa Parvati.
A su entrada se paran y comienza una ofrenda donde un denso humo se adueña del lugar mientras tambores y otros instrumentos musicales ponen un peculiar fondo musical.



Hemos podido disfrutar de la ceremonia sin grandes aglomeraciones y desde los mejores lugares gracias a los consejos de nuestro guía; verdaderamente creo que si hubiéramos entrado sólos no lo hubiéramos disfrutado de la misma manera.
Volvemos al parking donde nos espera nuestro conductor pero antes quedamos con nuestro guía para visitar mañana, a plena luz del día, el precioso Templo de Meenaskshi.

Al llegar a nuestro hotel aprovechamos para tomar unas cervezas en su bar, un lujo que no podemos rehusar. Es curioso comprobar cómo estos locales se encuentran semioscuros, como si trataran de ocultar a los "pecadores" que lo frecuentan. Está claro que en India no está bien visto consumir alcohol.
Es hora de retirarse a los aposentos para tratar de recuperar fuerzas para la jornada venidera. A dormir...

25 noviembre 2016

Munnar. India.


Todavía no he asimilado bien el cambio horario y cuando las primeras luces del día se cuelan entre las cortinas de mi habitación me levanto ansioso por ver el paisaje que nos regala la excelente ubicación de nuestro hotel. 
La exuberante vegetación que llega hasta la ventana impide que podamos admirar como se merece el paisaje montañoso tapizado de un verde rabioso. 
Es aún muy pronto por lo que antes de desayunar me doy una vuelta por los alrededores del hotel para hacer un poco de tiempo. 
La vegetación y las flores lo inundan todo y no es fácil encontrar algún acceso por el que adentrarse mínimamente en la densa jungla que se extiende por todos los rincones. Numerosos pajarillos y un extraño animal que no llego a distinguir si es un mono o una ardilla, me acompañan durante mi breve excursión. 
Va siendo hora de regresar al hotel para disfrutar del buffet que tenemos para desayunar. Hay café, tostadas, fruta, zumos y por supuesto, los típicos platos locales. 
Aprovecho también para comentar en recepción que el agua caliente de mi habitación no funciona y sinceramente con las temperaturas que hacen por estos lares, no apetece nada ducharse con agua fría. Me aseguran que me cambiarán de habitación si no consiguen solucionar el problema. 

Hoy tenemos previsto visitar los principales puntos de interés de esta zona: Echo Point, Pothanmedu view Point, Tea Garden, etc



Lo cierto es que ninguno de ellos nos llama especialmente la atención y lo verdaderamente atractivo del lugar es el bello paisaje que nos rodea y que nos ofrece estampas inolvidables. 
Nuestro conductor nos dice que parará donde le digamos y no nos lo tiene que repetir dos veces. 
A pesar de que la carretera es estrecha y hay que buscar dónde parar, apenas salimos del hotel le pedimos que pare para sacar unas fotografías de los preciosos campos de té que nos rodean. 



Curiosamente, me resultan mucho más atractivas las paradas solicitadas por nosotros que los puntos típicos donde paran los turistas locales y que están plagadas de puestecillos donde venden todo tipo de artículos. 
Kisen, nuestro conductor, detiene el vehículo para enseñarnos unos curiosos panales de abejas en lo alto de unos árboles. Cuando hago uso del zoom de mi cámara, impresiona ver la frenética actividad de miles de abejas. 
Abandonamos el lugar cuando empezamos a ver algunas abejas a nuestro alrededor... 




La siguiente parada tiene lugar junto a una presa donde se produce electricidad y que se encuentra repleta de puestecillos donde los locales compran los productos típicos de la zona y practican actividades tan curiosas como el tiro con carabinas de aire comprimido a unos globos de colores. Muy curioso. 
Nos llama mucho más la atención la actividad y colorido de la gente, que un lugar al que no encontramos demasiado encanto así que decidimos hacer lo mismo que ellos, es decir, comprar chocolate, especias, café y cualquier cosa que vemos y no sabemos lo que es. No es fácil comunicarse con la gente así que probamos cosas que aún a día de hoy no sabemos lo que eran. 



Cuando montamos de nuevo en la furgoneta, Kisen nos advierte de que estamos en zona de elefantes salvajes y que en ocasiones se pueden ver cerca de la carretera. No habían transcurrido 5 minutos cuando un montón de coches aparcados en la cuneta nos advierten de que hay algo interesante en los alrededores. 
Allí estaban, a escasos 30 metros un grupo de elefantes con alguna cría incluída, hacían las delicias de todos los asistentes. 
La suerte nos había sonreído y disfrutamos un buen rato haciendo un montón de fotos a los confiados animales. 




Volvemos a la furgoneta para dirigirnos al último punto a visitar, el famoso Echo Point pero al llegar, volvemos a quedarnos sorprendidos. Todo se reduce a un pantano donde hay alguna barca de pedales y una carretera atestada de puestecillos con todo tipo de productos. 


Desde allí comenzamos el camino de vuelta que discurre sin novedad hasta que llegamos a Munnar donde decidimos hacer una parada para echar un vistazo al pueblo. 
Aprovechamos para comprar especias, té, café, jabones naturales y algunas cosillas más que nos llaman la atención. 
El pueblo no tiene nada especial pero personalmente me encanta perderme por las callejuelas y mercados de estos pequeños enclaves que te permiten apreciar el día a día de sus habitantes. 




A pesar de que no hemos visto ningún turista extranjero durante todo el día, vemos alguna oficina de turismo donde ofrecen excursiones y traslados a otras ciudades; parece claro que nos encontramos en una zona con importante demanda turística
Pasamos también un buen rato paseando por su bullicioso y colorido mercado donde compramos algo de fruta y algunas guindillas para los más osados del grupo. 




Comienza a llover y volvemos a nuestro coche para hacer la última visita de la jornada, el Té Garden
Pensábamos que se trataba de algún campo de té donde nos explicarían su cultivo y proceso de elaboración pero realmente se trata de los preciosos campos de té que hemos cruzado  esta mañana, cuando veníamos de nuestro hotel. 
En efecto, se trata de una zona espectacular donde las plantas de té parecen estar esculpidas en el paisaje. No dudamos en bajar del coche para hacer un pequeño recorrido a pie por los caminos que atraviesan las plantaciones. 




Parece que las nubes han decidido concedernos una tregua y lo que en principio iba a ser un pequeño paseo, se convierte en una caminata de unos 5 kms hasta el hotel. 
Hablamos con Kisen y le decimos que se puede ir al hotel porque nosotros iremos andando. 
El paseo es muy agradable y nos permite admirar la belleza de sus paisajes con calma absoluta. Tan solo algún tuk tuk y alguna moto interrumpe la paz que se respira en el lugar. Los cantos de las coloridas aves y los colores de las abundantes plantas y flores nos acompañan durante todo el trayecto. 






Eran alrededor de las 5 de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel donde nos esperaban para decirnos que nos habían cambiado la habitación para que dispusiéramos de agua caliente. Ya se habían hecho cargo ellos de cambiar nuestro equipaje a nuestra nueva habitación así que no nos tenemos que preocupar de nada y nos limitamos a descansar un poco antes de salir a cenar. 
Algunos integrantes del grupo acuerdan con un guía del hotel, dar una vuelta mañana a primera hora por las montañas que nos rodean desde donde aseguran hay unas excelentes vistas. Yo estoy tentado de apuntarme pero las excelencias gastronómicas del país han afectado a mi sistema digestivo y me encuentro un poco flojo por lo que decido quedarme descansando en esta ocasión. 

Sobre las 7 de la tarde bajamos al pequeño cobertizo donde nos han hecho fuego de nuevo para dar ambiente al lugar. 
Unas pocas bombillas de colores y los enormes altavoces donde conectamos nuestros móviles para escuchar música son suficientes alicientes para pasar un rato muy agradable en la compañía de un empleado del hotel que se esfuerza en mostrarnos sus dotes de bailarín. 
No podemos evitar las risas cuando le vemos bailar al más puro estilo "Bollywoodiense". De cualquier manera, la simpatía del chaval nos conquista por completo; todo el personal del hotel se está mostrando muy agradable y atentos con nosotros y eso desde luego, se agradece. Además han accedido a enfriarnos las cervezas que hemos comprado en Munnar ya que en el hotel no tienen ninguna bebida alcohólica. No es fácil tomarse una cerveza en esta parte de India. 
Hoy disfrutaremos de una cena con cerveza, algo que no será habitual de aquí en adelante. 




Las potentes y picantes comidas locales han afectado ya a más de uno y les rogamos que se apiaden de nosotros y no echen nada de picante a nuestros platos. Aún así, parte del grupo demuestra tener el estómago a prueba de bombas y siguen comiendo los típicos platos locales. 
Son ya más de las 10 y nos vamos a dormir. Algunos se tienen que levantar al amanecer.

15 noviembre 2016

Playa de Juhú y traslado a Munnar. India.


Nos levantamos sobre las 7 para desayunar a las 7,30 y salir a las 8 pero nos retrasamos un poco debido a que pedimos una factura detallada de cada habitación con la intención de reclamárselas a Air France, a la vuelta. 
Y ya he comentado que estas cosas van despacio en Mumbai...

Hoy volaremos a Cochín para desplazarnos desde allí a Munnar pero nuestro vuelo sale a las 13 horas así que tenemos tiempo para dar una pequeña vuelta por la zona norte de Mumbai donde se encuentra el aeropuerto.
A pesar de que está lloviendo, salimos en dirección a la Playa de Juhú, posiblemente la más popular de la ciudad.
El día está muy gris y pese a que es domingo, no invita demasiado a acercarse a la playa pero al llegar allí, nos sorprende la gran cantidad de gente que pasea por la orilla e incluso se meten al agua, eso sí, totalmente vestidos. 

Resulta muy curioso ver cómo posan solemnemente para sacarse fotos a la orilla del mar. 




Por supuesto, no nos libramos de posar con muchos de ellos para que nos inmortalizaran con la cámara de sus móviles.
Permanecemos un buen rato paseando por la arena disfrutando de las curiosas situaciones que se producen a cada paso hasta que los negros nubarrones que han cubierto completamente el cielo, comienzan a descargar sobre nosotros. 

Ayer ya tuvimos ocasión de comprobar que en Mumbai cuando llueve.....llueve de verdad, así que toca correr para intentar llegar a nuestra furgoneta lo antes posible.




Una vez reunidos todos de nuevo en el interior del vehículo, hacemos un recorrido por la zona pero esta vez en coche. Teníamos previsto visitar el cercano templo de Isckon pero cuando nuestro conductor miró su reloj pensó que era arriesgado parar allí porque todavía quedaba un buen trecho hasta el aeropuerto y no quería arriesgarse a que perdiéramos nuestro vuelo.
Pasamos por delante del templo sin parar y nos llevó también a una mansión donde vivía una afamada estrella de Bollywood pero siempre sin dejarnos bajar del vehículo. Seguramente pensaba que así tenía todo más controlado porque si paraba, cada uno tiraba hacia un lado y el control se le escapaba de sus manos.

Para satisfacción de nuestro conductor llegamos al aeropuerto sin incidencias.
Quisiera aprovechar la ocasión para comentar algunos temas a tener en cuenta cuando vayamos a los aeropuertos indios:


  • Es conveniente llevar a mano la reserva de los billetes imprimida o fácilmente accesible en un móvil o tableta ya que es frecuente que la policía te los pida para acceder al interior del aeropuerto.
  • Otro asunto importante, que de momento sólo me ha pasado en India, es la obligatoriedad de llevar encima la tarjeta de crédito con la que has hecho la reserva de los billetes ya que suelen pedirla al facturar. Ojo con dejársela en casa o hacer la reserva con una tarjeta cuyo titular no esté presente. En este último caso es aconsejable llevar una autorización firmada por el titular.

Una vez en el interior del aeropuerto y ya tras facturar, leemos en algunas pantallas informativas que hoy los vuelos domésticos están sujetos a un nivel de seguridad 3. Quizás por ello a un componente del grupo le paran al pasar su equipaje por el scanner porque han visto un mechero. Hasta 3 veces pasan la mochila por el scanner hasta que lo localizan y se lo retiran; sin embargo le dejan pasar una botella de agua de litro y medio...

A las 13,15 despegamos para llegar dos horas después al aeropuerto de Cochín, oficialmente Kochi.




 
 




Recogemos nuestro equipaje y salimos al exterior donde nuestro nuevo conductor nos espera con el cartelito de rigor.
Tras las oportunas presentaciones, Kisen nos invita a montar en la nueva y reluciente furgoneta para salir hacia Munnar sin más dilaciones. 

A pesar de que tan sólo nos separan unos 120 kms, calcula que tardaremos unas 4 horas.

No hacemos más paradas que las que nos obliga el denso tráfico que abarrota la estrecha carretera de montaña que hemos tomado. Es increible que puedan pasar dos autobuses o camiones a la vez por una carretera tan estrecha. En numerosas ocasiones estos vehículos pesados se ven obligados a parar para avanzar centímetro a centímetro hasta conseguir evitar y dejar atrás al que viene frontalmente; entre ellos no queda ni un centímetro de espacio, es increible que pasen.
Por ello es fácil imaginar que las caravanas que se forman sean impresionantes.


Estamos subiendo bastante a través de una carretera que atraviesa una verde y frondosa vegetación salpicada de unas caídas de agua espectaculares. Nos hubiera gustado hacer alguna parada para admirar con más calma aquellos impresionantes paisajes pero la estrechez de aquella carretera atestada de vehículos, hacía imposible esa posibilidad.





 













Finalmente, tal como había vaticinado Kisen, tardamos unas 4 horas en llegar a nuestro hotel. 
Dejamos atrás la pequeña población de Munnar y subimos a través de una carretera más estrecha aún, hasta nuestro hotel. Las últimas rampas, ya de noche cerrada, amenazaban con obligarnos a bajar del coche dada su dureza.
 

El Deshadan Mountain Resort se halla en lo alto de un promontorio y promete unas excelentes vistas cuando amanezca. 
El personal es muy amable y nos llevan unos deliciosos tés a la habitación mientras ellos se encargan de los trámites de entrada. También nos aconsejan que vayamos pidiendo la cena porque tardan unos 45 minutos en prepararla.
Desde nuestra habitación escuchamos música india a todo gas, parece que hay alguna fiesta.


Tras acomodarnos en las habitaciones y pedir la cena, salimos a explorar el resort. Hay una especie de cobertizo con un enorme equipo de música y con un lugar habilitado en el suelo donde han hecho un pequeño fuego. 

Probamos a conectar nuestro móvil al amplificador y descubrimos que podemos oir nuestra música a través de los gigantescos altavoces. No está mal poder cambiar el tipo de música un ratillo. 
Lo cierto es que el fuego le da ambientillo al lugar y estamos muy agusto allí hasta que nos vienen a avisar para que subamos a cenar.
La temperatura ha bajado ostensiblemente y hay que abrigarse para llevar mejor los escasos 10 grados que hay en el exterior.
La cena será a base de platos locales, la mayoría muy picantes pero a algunos integrantes del grupo no les importa. Otros lo llevamos como podemos...






 




Es hora de retirarse, mañana hemos quedado a las 8,30 para desayunar y salir a las 9 a recorrer los alrededores. Tengo ganas de que amanezca para asomarme a la ventana de mi habitación y ver el paisaje que nos rodea....


Nuestro recorrido hoy ha sido el siguiente: